Rodrigo de la Serna se adentra en un papel inquietante como Aníbal Gordon, un personaje que representa la violencia paraestatal en Argentina durante los años 70. La serie, que se estrena el 18 de noviembre en Netflix, narra un período histórico marcado por el caos y la ambigüedad moral.
El actor describe a Gordon como “un psicópata”, una figura central en una historia que busca explorar las profundidades de la maldad humana. Dirigida por Pablo Trapero, la serie consta de siete episodios y se basa en los libros de investigación de Marcelo Larraquy, quien también colabora en la escritura de los guiones junto a Trapero y Marcos Osorio Vidal.
Un viaje a los oscuros rincones de la historia argentina
En la serie, Gordon es retratado en una espiral de violencia que comienza con robos y otros delitos, lo que lo lleva a convertirse en una figura emblemática de la violencia del estado. De la Serna ha expresado su entusiasmo por el proyecto, reconociendo que “será de difícil digestión para algún sector”, pero que generará debates significativos en la sociedad.
El actor comparte que la historia aborda un tiempo que ha sido poco explorado por el cine argentino, enfatizando la necesidad de reflexionar sobre la historia para entender mejor la realidad actual. A través de Gordon, la serie presenta un thriller político que muestra cómo la violencia se convierte en un “commodity” en un contexto de extrema polarización.
Desarrollo y exigencias del personaje
Rodrigo de la Serna se preparó intensamente para el papel, investigando la figura de Gordon y el contexto histórico en el que se desarrolla la trama. A lo largo de la conversación, el actor menciona que “la violencia era un estado legitimado” en esa época, lo que permite una exploración profunda de la psicopatía del personaje.
El actor destaca que su interpretación busca capturar la “maldad y perversidad” de Gordon, un individuo que carece de empatía y se mueve en función de su ambición personal. De la Serna también menciona que el personaje no posee ideología, actuando únicamente por su deseo de poder y control.
Un rodaje desafiante y revelador
El proceso de filmación fue arduo, con jornadas que alcanzaron las 16 horas diarias durante siete meses. De la Serna destacó la colaboración con el equipo y la libertad creativa que recibió de Trapero y Fendrik, lo que le permitió explorar diversas facetas de su personaje.
La serie no solo busca retratar la violencia de la época, sino también generar un diálogo sobre las heridas aún abiertas en la sociedad argentina. Como señala De la Serna, “no podemos volver nunca más a este tipo de violencia”, enfatizando la importancia de recordar y reflexionar sobre el pasado.
Mirando hacia el futuro
Con el estreno inminente, De la Serna expresa su deseo de que la serie provoque reflexiones profundas y que la historia de Gordon pueda dar pie a futuras narrativas. La posibilidad de continuar explorando la decadencia del personaje es un tema que entusiasma al actor, sugiriendo que “sería muy divertida” una segunda parte.
Rodrigo de la Serna regresa a la pantalla con un papel que promete impactar a la audiencia y abrir nuevos espacios de discusión sobre la historia argentina y sus repercusiones en la actualidad.
Fuente: La Nación




























