Rescatan a coipos en domicilios particulares: un llamado a la conciencia sobre la fauna silvestre

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Un caso de maltrato animal ha generado conmoción en el país tras la difusión de un video en el que se observa a dos jóvenes atacando a un coipo en plena noche. Este evento, ocurrido en Bahía Blanca, ha puesto de relieve la necesidad de educar sobre el respeto hacia las especies silvestres y su hábitat.

El coipo (Myocastor coypus), un mamífero semiacuático que habita en ríos y lagunas, se ha visto involucrado en situaciones de riesgo. Un mes después del incidente viral, dos coipos fueron rescatados en Berazategui, Buenos Aires, donde vivían en condiciones inapropiadas en domicilios particulares.

Fernando Pieroni, rescatista de la Fundación Planeta Vivo, explicó las circunstancias de los rescates: «Tomamos conocimiento de la situación y contactamos a la fiscalía y a la clínica veterinaria municipal, donde se mostró disposición para entregar a los animales y permitir su rehabilitación».

Los coipos, a pesar de recibir alimentos como verduras y frutas, también eran alimentados con productos inadecuados como galletitas, lo que complicaba su bienestar. Uno de los ejemplares, Mencho, fue hallado en un hogar, conviviendo con perros y sin acceso a agua, un elemento esencial para su especie. «Mencho estaba en un sillón al momento del rescate», comentó Pieroni.

Emilia, la otra coipa rescatada, también había vivido en un hogar con una piscina. La familia que la cuidaba había intentado ofrecerle una vida mejor, pero el contacto prolongado con humanos había alterado sus instintos naturales. «Cuando un animal silvestre se acostumbra a los humanos, pierde habilidades esenciales para sobrevivir en libertad», advirtió Pieroni.

Ambos coipos han sido trasladados al Centro de Rehabilitación de la Fundación, donde se les ha proporcionado una dieta adecuada y se ha reducido el contacto humano. «Vimos como Mencho comenzó a alimentarse solo de la vegetación disponible, un signo positivo de su adaptación a la vida silvestre», destacó el rescatista.

El proceso de rehabilitación ha sido exitoso. Mencho y Emilia se han vuelto compañeros en el centro de rescate, lo que facilitará su futura liberación en un ambiente natural. Sin embargo, la amenaza de la caza furtiva y el comercio de fauna silvestre persiste. «Muchos animales son capturados y vendidos como mascotas, lo que se traduce en un sufrimiento innecesario para ellos», agregó Pieroni.

El llamado es claro: si alguien encuentra un animal silvestre herido, debe recurrir a profesionales para su rescate y rehabilitación. Mantener a estos animales en cautiverio no solo es ilegal, sino que también afecta su desarrollo natural.

La labor de la Fundación Planeta Vivo se centra en garantizar que los animales silvestres, como Mencho y Emilia, regresen a su hábitat natural lo más pronto posible, enfatizando que el objetivo es que los animales necesiten cada vez menos la intervención humana.

Fuente: La Nación

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