Los loros son conocidos por su inteligencia y su habilidad para imitar sonidos, pero detrás de estas características se esconden necesidades que requieren atención cuidadosa. Cristina Mora de Aragón, veterinaria especializada en animales exóticos y directora veterinaria de Kivet Parque Corredor, advierte sobre los riesgos de considerar a los loros como mascotas independientes.
Según Mora de Aragón, estos animales tienen una vida emocional y cognitiva compleja, lo que significa que necesitan interacción diaria y estímulos constantes. «Lo que más sorprende es que un loro no es una mascota independiente», afirmó, enfatizando que requieren una rutina estable para su bienestar.
La especialista también destacó la importancia de la esperanza de vida de estas aves, que puede extenderse por varias décadas. «Conviviendo con un loro se asume un compromiso a largo plazo», explicó, subrayando que no se trata de una decisión momentánea.
Si bien la capacidad de hablar y repetir sonidos es lo que más atrae a las personas, Mora de Aragón advierte que esta es solo una pequeña parte de la complejidad de los loros. «Detrás de esa conducta hay un animal con inteligencia enorme y necesidades específicas», expresó, señalando que el malentendido de su comportamiento puede llevar a problemas de salud física y mental.
La inteligencia de los loros se manifiesta a través de su capacidad para aprender rutinas, reconocer a sus cuidadores y anticipar situaciones. «Son capaces de comunicarse de manera muy elaborada, utilizando tanto vocalizaciones como lenguaje corporal», explicó la veterinaria.
Sin embargo, la especialista advirtió que esta capacidad cognitiva trae consigo una gran responsabilidad para los dueños. «Un loro necesita explorar, jugar y relacionarse. Sin esos estímulos, puede desarrollar problemas de comportamiento como frustración o agresividad», dijo.
En conclusión, Mora de Aragón hizo hincapié en que la inteligencia de los loros no es el origen de sus problemas de conducta. «El verdadero desafío radica en saber cómo responder a sus necesidades», finalizó.
Fuente: La Nación





































