La industria de la madera en crisis: el empleo calificado cae más del 8%

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La industria de la madera en Argentina enfrenta una situación alarmante, marcada por una significativa caída en el empleo calificado. A pesar de que la actividad manufacturera en general muestra una desaceleración, el retroceso en el empleo formal dentro de la cadena forestoindustrial está ocurriendo a un ritmo considerablemente superior al de la producción, lo que pone en peligro uno de los activos más valiosos del sector: su capital humano.

Según el último Informe de Empleo y Actividad elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), el empleo registrado en la industria maderera ha disminuido un 8,57% interanual. Esta contracción supera ampliamente el descenso de la actividad productiva, lo que sugiere que las empresas no están simplemente ajustando horas o stock, sino que están desprendiéndose de su personal, lo que conlleva a la pérdida de capacidades técnicas difíciles de recuperar.

LA PREOCUPACIÓN LABORAL EN LA MADERA

Uno de los aspectos más preocupantes destacados por FAIMA es que los mayores descensos en el empleo se concentran en las actividades que requieren mayor tecnología y transformación industrial de la madera. Segmentos como tornerías, fabricación de viviendas prefabricadas, tableros, enchapados y aberturas están entre los más afectados, todos ellos eslabones que añaden valor al recurso forestal y que demandan mano de obra especializada.

Desde FAIMA advierten que cada puesto de trabajo perdido en estas áreas representa mucho más que una simple estadística. Detrás de esos números se encuentran conocimientos técnicos, experiencia productiva y capacidades industriales que son fundamentales para la cadena forestoindustrial y que demandan años para ser reconstruidas.

LAS PYMES SIENTEN EL MAYOR IMPACTO

El informe también destaca la situación crítica de las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan un panorama más complicado que el que indican los indicadores económicos generales. Las PyMEs fabricantes de muebles han registrado una caída promedio del 14% en sus ventas durante el primer trimestre del año, lo que refleja el impacto desigual que atraviesan las empresas del sector.

FAIMA observa que muchos de estos negocios, que son fundamentales para el empleo en el interior del país, se enfrentan a desafíos mucho mayores que los que muestran las estadísticas nacionales. La construcción se identifica como uno de los principales canales de transmisión de la crisis, con sectores vinculados a viviendas prefabricadas, estructuras y aberturas sufriendo las consecuencias de la caída en la obra pública, la inversión privada y el consumo de bienes durables.

PRESERVAR EL EMPLEO PARA SOSTENER LA COMPETITIVIDAD

En este contexto, FAIMA sostiene que la preservación del capital humano debe ser una prioridad estratégica para garantizar la competitividad futura de la cadena forestoindustrial. La federación recuerda que, cuando la demanda mejora, las empresas pueden aumentar la producción rápidamente, pero reconstruir equipos especializados y formar trabajadores calificados puede llevar varios años.

A pesar de la crisis, el sector cuenta con fortalezas estructurales significativas, como la disponibilidad de recursos forestales y una amplia capacidad industrial instalada. Sin embargo, FAIMA advierte que estas ventajas podrían erosionarse si continúan desapareciendo empresas y empleos especializados.

El informe concluye señalando que el verdadero desafío es preservar el conocimiento y la capacidad de transformar un recurso renovable en productos de alto valor agregado. Cuidar ese capital humano hoy es también una inversión en la competitividad de los próximos años.

Fuente: Info Campo

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