¿Hijos Preferidos? La Psicóloga Deborah Bellota Aclara el Debate Familiar

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El tema de los hijos preferidos es un asunto que a menudo genera debate en las reuniones familiares. La psicóloga Deborah Bellota visitó recientemente un programa de televisión para ofrecer su perspectiva basada en investigaciones científicas.

Identificaciones y Favoritismos

Durante su intervención, Bellota afirmó que «no tiene que ver con el amor, tiene que ver con las identificaciones». Según la psicóloga, sí existen los hijos preferidos, algo que está respaldado por estudios que demuestran que el favoritismo no surge de la maldad.

Comportamientos de los Padres

La especialista observó que muchos padres proyectan sobre sus hijos las expectativas de lo que no pudieron lograr en su propia vida. Esto puede llevar a que la atención y el afecto se dirijan más hacia un niño que cumpla con esas proyecciones.

Las Dinámicas entre Hermanos

Bellota también abordó cómo la personalidad de cada niño puede influir en la percepción del favoritismo. Un niño más tranquilo puede recibir más amor, mientras que un hijo con una personalidad más rebelde podría ser percibido como más difícil de manejar.

Los Favoritos y sus Consecuencias

La psicóloga explicó que ser el hijo preferido no siempre se traduce en una autoestima elevada. De hecho, estas expectativas pueden generar una presión constante sobre el niño. Bellota compartió que, a menudo, los adultos que han sido hijos preferidos sienten una alta autoexigencia y angustia por no cumplir con las expectativas.

El Otro Lado de la Moneda

Por otro lado, aquellos que no son considerados favoritos pueden experimentar baja autoestima y una sensación de insuficiencia. Bellota enfatizó que cada familia es única y que las dinámicas de favoritismo pueden tener un impacto significativo en el desarrollo emocional de los niños.

Consejos Prácticos para Padres

Para ayudar a mitigar los efectos del favoritismo, Bellota ofreció tres recomendaciones: aceptar y hablar sobre las diferencias entre los hijos, fomentar la comunicación para evitar rivalidades y crear momentos de calidad entre padres e hijos individualmente.

Fuente: La Nación

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