En una reciente entrevista, el psicoanalista Gabriel Rolón compartió su visión sobre los vínculos y la naturaleza de la felicidad, revelando que este último no es un estado permanente, sino una construcción personal que integra la falta y la finitud. Rolón sostiene que la búsqueda de una plenitud absoluta es una ilusión que puede llevar al fracaso.
Durante la conversación, el terapeuta profundizó en el impacto de los mandatos sociales y las expectativas ajenas, elementos que en psicoanálisis se relacionan con el superyó, y que a menudo obstaculizan el deseo genuino de las personas. «La peor de las condenas posibles es que te olviden; no hay otra muerte que el olvido«, afirmó Rolón, subrayando que el legado de cada individuo se encuentra en los vínculos que establece y la huella que deja en aquellos que lo amaron.
Esta reflexión sobre la mortalidad y la trascendencia es el eje central de su obra La Felicidad, donde el autor enfatiza que, aunque los seres humanos nacen con una sensación de carencia, es en el presente donde se tiene la capacidad de construir momentos significativos.
Rolón también destacó que ser feliz implica una responsabilidad considerable, ya que requiere aceptar la propia mortalidad y las heridas del pasado sin caer en la melancolía. Además, advirtió sobre la trampa de intentar sustituir las ausencias con nuevos vínculos, argumentando que cada nueva relación trae desafíos únicos sin reemplazar lo perdido. El amor, según Rolón, es «ese invento maravilloso para engañar por un rato a la muerte«, lo que resalta la importancia de la ética en las relaciones.
Sobre el rol del psicoanalista, el profesional explicó que su misión es ayudar a los pacientes a modificar su destino para que no sean prisioneros de las expectativas externas. La felicidad, en su perspectiva, implica un acto de valentía que requiere introspección y la disposición de enfrentar los propios deseos y la finitud de la vida. «No estoy dispuesto a quedarme un solo día al lado de alguien que ya no ame«, reflexionó Rolón, ejemplificando su compromiso con la autenticidad en sus decisiones y su búsqueda personal.
Finalmente, el psicoanalista invitó a los individuos a abandonar la comodidad de los lugares comunes y a aceptar la perturbación que conlleva pensar sobre el deseo y la felicidad, resaltando que estos momentos son efímeros y deben ser vividos plenamente en el presente.
Fuente: La Nación





































