¿Estamos ante una generación menos inteligente? Un análisis profundo sobre el rendimiento cognitivo de los jóvenes

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Recientes informes han generado preocupación en torno a la disminución del rendimiento cognitivo en estudiantes argentinos, sugiriendo que las nuevas generaciones podrían ser cada vez más distraídas y menos inteligentes. La influencia de las pantallas ha sido señalada como la principal culpable de esta tendencia, aunque los datos presentan una imagen más compleja.

La evaluación de PISA 2025 indica que aproximadamente seis de cada diez estudiantes argentinos se encuentran por debajo del nivel básico en lectura. Sin embargo, esta prueba no mide el coeficiente intelectual ni las notas escolares de Lengua, lo que plantea la pregunta de si se puede concluir que estamos ante una generación menos inteligente.

Un estudio revelador de la Universidad Austral

El informe titulado “Una generación en alerta: el deterioro del aprendizaje y del desempeño cognitivo en estudiantes argentinos”, elaborado por investigadores de la Universidad Austral, analizó a 849 estudiantes de escuelas privadas entre 2013 y 2023. Los resultados mostraron una caída en el promedio de habilidades verbales, que pasó de 99,4 a 91,03 puntos en la prueba K-BIT, mientras que el componente no verbal mantuvo mayor estabilidad.

A pesar de estos hallazgos, el estudio no ha identificado una causa única para la disminución del rendimiento, ni ha seguido a los mismos estudiantes a lo largo del tiempo. Esto limita la posibilidad de afirmar que las nuevas generaciones están perdiendo inteligencia. Además, el efecto Flynn, que describe el aumento histórico de los puntajes en pruebas de inteligencia, sugiere que no hay una trayectoria cognitiva inevitable para todos los países.

La importancia de una divulgación responsable

Los datos indican que la coincidencia temporal entre la caída en los puntajes y el aumento del uso de tecnologías digitales no necesariamente implica causalidad. La discusión sobre el impacto de las pantallas debe incluir un enfoque en cómo se utilizan y los límites que se establecen para su uso.

Una defensa cognitiva implica cuidar las condiciones que permiten a los estudiantes leer, prestar atención y razonar. Esto abarca no solo el entorno escolar, sino también el familiar, donde factores como el sueño, la conversación y el apoyo son cruciales para el aprendizaje.

Un enfoque integral para la educación

Los resultados del estudio de la Universidad Austral son una llamada a la acción, pero es fundamental no convertirlos en un diagnóstico definitivo. Se requiere un enfoque que busque comprender y mejorar las condiciones de aprendizaje en lugar de caer en extremos que minimicen o exageren el problema.

Es necesario trabajar en la lectura, la enseñanza y la convivencia, así como en la reducción de desigualdades en acceso a recursos educativos. La educación debe ofrecer a los jóvenes las herramientas necesarias para desarrollar su pensamiento crítico y construir sus propios proyectos de vida, asegurando que su futuro no esté determinado por su lugar de origen.

Fuente: La Nación

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