Alex D. Linz, conocido por su papel en Mi pobre angelito 3 y como hijo de Michelle Pfeiffer en Un día muy especial, ha llevado una vida completamente diferente tras su retiro de la actuación. A sus 37 años, Linz se alejó del mundo del espectáculo y se ha enfocado en una nueva carrera.
Inicios en Hollywood
Originario de Santa Bárbara, California, Linz comenzó su carrera artística a una edad temprana. Su primera aparición en televisión fue en 1995, y un año después consiguió un papel destacado en Un día muy especial, una comedia romántica que lo catapultó a la fama. En esta película, interpretó a Sammy Parker, el hijo del personaje de Pfeiffer, convirtiéndose en un rostro entrañable del cine de los 90.
El reto de Mi pobre angelito 3
En 1997, Linz asumió el desafío de protagonizar Mi pobre angelito 3, reemplazando a Macaulay Culkin en una historia que continuaba sin él. Su personaje, Alex Pruitt, se convirtió en un nuevo héroe infantil enfrentándose a delincuentes con ingenio y creatividad.
Más allá de la actuación
Además de su carrera actoral, Linz prestó su voz al joven Tarzán en la película animada de Disney en 1999. A lo largo de su trayectoria, participó en diversas producciones cinematográficas y televisivas. Sin embargo, su carrera en el cine comenzó a desvanecerse a medida que crecía.
Un cambio de rumbo
Después de más de una década en la industria del entretenimiento, Linz decidió enfocarse en su educación. Se graduó de la Universidad de California en Berkeley y posteriormente obtuvo una maestría en Planificación Urbana y Regional en UCLA. Aunque participó de actividades de comedia en sus años universitarios, su camino se alejó de la actuación.
Vida actual
A día de hoy, Alex D. Linz trabaja como especialista en planificación urbana en Los Ángeles. Su vida es un claro contraste con su infancia como estrella de cine, y aunque ha mantenido un perfil bajo, su legado cinematográfico sigue vivo en la memoria de quienes crecieron viendo sus películas.
Fuente: La Nación




































