Un reciente informe del Instituto Argentina Grande (IAG) revela que el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) ha experimentado un notable aumento del 1387% en términos nominales desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Este crecimiento se produce en un contexto de inflación acumulada del 329%, lo que implica que, ajustando por inflación, la carga impositiva sobre las naftas se ha incrementado en un 240%.
Con este aumento, los impuestos directos han pasado a representar el 20,1% del precio total de la nafta, en comparación con el 8,9%% que representaban en noviembre de 2023. Actualmente, de los $2045 que cuesta un litro de nafta súper en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), $411 corresponden a impuestos.
El informe también destaca que, a precios constantes, el valor de la nafta en noviembre de 2023 era de $1333, y la parte que correspondía al tributo apenas alcanzaba los $120. Esto indica un incremento real del 53,4% en el precio del combustible desde el cambio de gestión, impulsado principalmente por el ajuste impositivo.
A pesar de este aumento en la recaudación, que acumuló una suba del 91% en términos reales entre enero y agosto de 2026, el uso de estos recursos ha generado controversia. Aunque el presidente Milei ha afirmado que «una ruta en buen estado salva tantas vidas como un auto seguro», los fondos destinados a la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) han sufrido un recorte del 82,3%.
Durante el mismo período, el gasto real de la DNV ha sido de tan solo el 32,7%% de los fondos recaudados por el impuesto. Esto ha llevado a que el gasto total en Vialidad, que incluye recursos de créditos externos y transferencias del Tesoro Nacional, sea inferior a lo que teóricamente le correspondía por asignación específica del impuesto a los combustibles.
El informe también señala que el consumo de nafta ha caído un 5,26%% en los primeros siete meses de 2026 en comparación con el mismo período de 2023, lo que se traduce en una pérdida de 314 millones de litros de combustible en el mercado local. La caída ha afectado a todas las provincias, siendo Misiones la más impactada con un descenso del 32,48%% en el consumo.
En conclusión, el incremento en la recaudación del impuesto a los combustibles no se ha traducido en mejoras en la infraestructura vial, y la caída en el consumo plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta política fiscal.
Fuente: NA







































