El tabaquismo es una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta adicción causa más de ocho millones de muertes anuales, de las cuales aproximadamente 1,2 millones corresponden a personas que sufren por el humo de tabaco ajeno.
En este contexto, la historia de Ardi Rizal cobró notoriedad en 2010 al viralizarse un video en YouTube que mostraba al niño, con apenas un año y medio, caminando en pañales y fumando. Su caso evidenció la alarmante crisis de dependencia al tabaco, revelando que el pequeño consumía hasta 40 cigarrillos diarios.
La adicción de Ardi comenzó en la aldea de Teluk Kemang, en el sur de Sumatra, Indonesia, donde su madre trabajaba vendiendo pescado. Desde muy joven, Ardi comenzó a recoger cigarrillos en la plaza, atraído por los fumadores. Según comentó en 2017 a The Sydney Morning Herald, su padre fue quien le facilitó su primer cigarro, lo que desató un severo cuadro de tabaquismo que llevó a la intervención del Ministerio de Empoderamiento de la Mujer y Protección Infantil de Indonesia.
La difusión masiva del video provocó acusaciones serias contra la madre de Ardi, Diana, por permitir que su hijo fumara y por su creciente obesidad. Sin embargo, los intentos por detener el consumo resultaron infructuosos, ya que el niño mostraba reacciones violentas ante la abstinencia. Al confiscarle los cigarrillos, Ardi sufría rabietas en las que se golpeaba la cabeza, lo que llevó a sus padres a buscar ayuda profesional.
Después de tres años desde el inicio del caso, se inició un proceso de rehabilitación bajo la guía del psicólogo infantil Seto Mulyadi. La interrupción del tabaco provocó en Ardi un severo cuadro de ansiedad que compensó con la comida. A los dos años, ya presentaba problemas de sobrepeso, que se acentuaron con el tiempo; a los cinco años, pesaba 24 kilos, casi seis kilos por encima del promedio para su edad y estatura.
El joven tenía la capacidad de consumir grandes porciones en una sola comida, incluyendo hasta tres muslos de pollo y dos tazones de sopa de albóndigas. Sin embargo, tras ingresar a la escuela, comenzó a moderar sus porciones debido a las burlas de sus compañeros.
A doce años de la viralización de su historia, Ardi se ha convertido en un símbolo de superación. A la edad de 14 años, cursa la escuela primaria y ha adoptado una dieta estricta basada en pescado y verduras para alcanzar un peso saludable. Actualmente, el joven ofrece entrevistas donde comparte su experiencia y advierte sobre las dificultades de superar las adicciones, promoviendo hábitos de vida más saludables.
Fuente: La Nación





































