Henry Kozlowski, un corredor de 76 años, se prepara para participar en su 48° Maratón de Chicago, utilizando los mismos shorts que llevaba en su época de estudiante. Esta prenda de algodón, parte de su uniforme de gimnasia de la Lane Technical High School, ha sido su compañero de carrera desde 1966.
Kozlowski ha completado todas las ediciones de esta maratón desde su inicio en 1977 y ha hecho de su tradición un motivo de orgullo. A pesar de que los shorts le quedan más ajustados con el tiempo, asegura que aún son funcionales. «No son tan cómodos como cuando estaba en la secundaria, pero todavía funcionan», declaró.
El corredor tiene la esperanza de alcanzar la meta de 50 maratones antes de considerar dejar de usarlos. En tono de broma, comentó que los shorts se desgastarán al mismo tiempo que él, y no descarta la idea de conservarlos bañados en bronce.
En 1977, Kozlowski comenzó su trayectoria en el Maratón de Chicago, convirtiéndose en uno de los pocos participantes que han completado cada edición. Junto a Randy Burt, un ejecutivo de 78 años, forman un dúo que ha vivido la evolución de la carrera. George Mueller, otro corredor que formaba parte de este grupo, no pudo participar en la última edición debido a problemas de salud, dejando a Henry y Randy como los únicos sobrevivientes de esa tradición.
El mejor tiempo de Kozlowski se registró en 1981, cuando completó el maratón en tres horas y 50 minutos. Para la edición de 2026, su expectativa es cruzar la meta en menos de ocho horas, describiendo el ritmo como un «tambaleo controlado».
A pesar de que correr no es su actividad favorita, considera que participar en el maratón cada año es una forma de mantenerse activo. «Es un poco molesto, pero lo principal es que es una forma de motivarme cada año y no convertirme en una persona sedentaria», confesó.
Después de cada maratón, los shorts regresan al armario tras ser lavados, manteniéndose así en uso casi seis décadas después de su adquisición. En una reciente sesión fotográfica, Kozlowski mostró su sentido del humor al colocar los shorts sobre su cabeza como si fueran una boina, afirmando que «tienes que tener sentido del humor en esta vida. De lo contrario, estás perdido».
Fuente: La Nación




































