Un nuevo apagón ha dejado a 4,5 millones de personas, casi la mitad de la población de la isla, sin suministro eléctrico en siete de las 15 provincias de Cuba, incluyendo la capital, La Habana. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que la interrupción se produjo a las 18:07 (hora local) debido a una falla parcial del Sistema Eléctrico Nacional, originada por averías en la red de transmisión entre las provincias de Pinar del Río y Cienfuegos.
La crisis energética en Cuba se ha intensificado en los últimos meses, afectando el día a día de sus ciudadanos. Las temperaturas han sido elevadas y las interrupciones del servicio eléctrico se han vuelto comunes, con cortes que han superado las 30 horas consecutivas en algunas áreas. Natalia Mendoza, una residente de 66 años, comentó sobre su experiencia: «Pasé toda la noche en vela, no pegué un ojo por el calor, los mosquitos».
Las autoridades cubanas han atribuido en parte estas dificultades al embargo económico impuesto por Estados Unidos, mientras que expertos destacan el envejecimiento de las centrales termoeléctricas, que llevan más de 40 años en funcionamiento, y la falta de inversión en el sistema eléctrico. Desde el comienzo del año, Cuba ha acumulado cinco apagones generalizados, tres de ellos en julio en un corto período de diez días.
Las tensas relaciones entre Washington y La Habana también han impactado la situación. La captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha limitado el acceso de Cuba a combustible, que había sido suministrado a precios reducidos por el régimen venezolano. Según el gobierno cubano, solo ha llegado un tanquero ruso con 100.000 toneladas de crudo en los últimos siete meses, cuya provisión ya se ha agotado.
En respuesta a la crisis, el Parlamento cubano ha aprobado reformas de libre mercado para atraer inversiones en diversos sectores, desde la banca hasta el turismo. Estas reformas incluyen la apertura de sectores clave, como la generación eléctrica y las gasolineras, a la participación privada.
Fuente: La Nación








































