El Polo Industrial Ferreyra, donde el Grupo Stellantis produce modelos como el Fiat Cronos y la RAM Dakota, enfrentará una reducción en su producción debido a la caída en la demanda tanto interna como externa. Este ajuste afecta, en primera instancia, el ritmo de fabricación de pickups.
Stellantis emitió un comunicado en el que describe a la planta cordobesa como un eslabón estratégico en Sudamérica y destaca que está atravesando una de las transformaciones más significativas de su historia. Recientemente, la fábrica recibió una inversión de US$380 millones para desarrollar un hub de pickups y establecer una planta de motores que comenzará a producir el propulsor Multijet 2.2 en 2027.
De acuerdo con Stellantis, la planta de Ferreyra se ajusta a la evolución de la demanda en los mercados interno y externo, mientras continúa con sus proyectos de inversión. La empresa reafirma su compromiso a largo plazo con la industria automotriz en Argentina, a pesar del contexto actual de contracción del mercado local, que muestra una disminución del 12,8% en comparación con 2025.
Además, las exportaciones han sufrido un impacto negativo debido a la creciente competencia de fabricantes chinos en la región. En particular, el mercado brasileño, que es el principal destino de la manufactura argentina, ha visto una caída en la demanda, lo que ha repercutido en el mapa de exportación nacional.
Un caso similar se observa en Ford, que decidió reducir la producción diaria de la Ranger en un 17% para ajustarse a la demanda actual en la región. La mayoría de la producción de la planta de Pacheco se destina a la exportación, lo que hace que el ritmo de fabricación dependa de la evolución de la demanda internacional.
La Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa) reportó 150.270 exportaciones durante el primer semestre, una cifra superior a las 147.849 del mismo período en 2025. Sin embargo, a pesar de que este número parece alentador, el sector aún enfrenta una caída del 10% desde 2025.
La producción también presenta números negativos, con una reducción del 18% en los primeros siete meses del año. Este descenso se debe en parte a que algunas plantas operan a mínima capacidad mientras se adaptan a nuevos proyectos, como Volkswagen con la Amarok y Renault con Niágara.
En este contexto, las decisiones industriales oscilan entre iniciar nuevos proyectos e inversiones y llevar a cabo reducciones temporales en el volumen de producción.
Fuente: La Nación








































