Un reciente informe de la Encuesta Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) revela que 27,4% de los hogares en el país recurrieron a préstamos de familiares, amigos, o entidades financieras durante el tercer trimestre de 2025, con el fin de cubrir sus gastos cotidianos.
Las razones detrás de esta situación son diversas, incluyendo condiciones de pobreza, la percepción de que los ingresos son insuficientes y el estrés económico, factores que se ven amplificados por el estrato socioeconómico y el lugar de residencia.
En el segmento de hogares con ingresos bajos, el porcentaje de quienes solicitaron ayuda financiera para satisfacer sus necesidades básicas alcanzó el 44,4%. En contraste, entre los hogares catalogados como no pobres, esta cifra se redujo a 22,4%, lo que refleja una brecha de 22 puntos porcentuales.
El estudio también destaca que 49,2% de los hogares que experimentan estrés financiero pidieron dinero prestado, en comparación con solo 13,3% de aquellos sin estrés, lo que representa una diferencia notable de 35,9 puntos porcentuales. Los hogares en situación de pobreza mostraron los niveles más altos de estrés, con un 55,8%, seguidos por quienes pertenecen al estrato muy bajo, con un 55,4%.
Conclusiones del Informe
El informe concluye que la necesidad de pedir dinero prestado se concentra en los hogares con ingresos más bajos, donde la incidencia de esta práctica es casi dos veces superior en comparación con los hogares no pobres y 3,7 veces mayor entre aquellos que enfrentan estrés económico.
Es importante señalar que el problema no radica en el acceso al crédito, sino en su uso defensivo por parte de hogares que carecen de margen financiero y enfrentan condiciones costosas.
Propuestas para Mitigar la Situación
Frente a esta preocupante realidad, el estudio propone cuatro medidas:
Recuperación de ingresos y empleo: Es fundamental abordar la concentración de la necesidad de pedir prestado en hogares de bajos ingresos.Evaluación responsable de la capacidad de pago: Identificar perfiles con menos capacidad para afrontar imprevistos, caídas de ingresos o aumentos de costos financieros.Información clara sobre el costo financiero total: Es necesario transparentar las fuentes de financiamiento que no siempre están reflejadas en las estadísticas bancarias.Mecanismos tempranos de refinanciación: Implementar estrategias para prevenir que ajustes temporales se conviertan en sobreendeudamiento a largo plazo.
Fuente: NA





































