A los 19 años, Santiago Vizgarra se presenta ante decenas de adolescentes, invitándolos a compartir sus experiencias, algo que él mismo encontró difícil durante gran parte de su vida. Este joven, que creció en un entorno marcado por el maltrato y la violencia, ha logrado transformar su historia en una fuente de inspiración para otros.
Su relato comienza en Cabín 9, una de las áreas más afectadas por la inseguridad y el narcotráfico en los alrededores de Rosario. Como el mayor de cinco hermanos, Santiago enfrentó el abandono de su padre biológico a los dos años y el desafío de vivir con una madre que trabajaba arduamente para mantener a la familia.
Desde pequeño, Santiago sufrió hostigamiento en la escuela, lo que complicó su vida social y emocional. Sin embargo, su vida dio un giro significativo al ingresar al Colegio Tesla, donde conoció a la directora, quien le enseñó a expresarse sin necesidad de encajar en moldes. Esto lo llevó a participar en el programa ConTribuIr, una iniciativa intercolegial que aborda problemáticas como la soledad y la crisis de salud mental.
En este programa, Santiago comenzó a escuchar y compartir historias con otros jóvenes, lo que le permitió reconocer que no estaba solo en sus luchas. Su experiencia culminó con una charla en la que decidió hablar sobre su vida, dejando atrás el silencio que lo había marcado durante años. «Yo elijo» fue el título de su discurso, donde no solo compartió su historia, sino que también se conectó con los demás.
La creación de Reconectar, un espacio donde los adolescentes pueden hablar sin ser juzgados, es otro de los logros de Santiago. Este proyecto busca fomentar el diálogo y la empatía entre jóvenes de diversas realidades, y ha tenido un impacto significativo en quienes participan. «No estás solo» es el mensaje que busca transmitir a sus compañeros.
Desde la organización Ánkyra, que promueve estos encuentros, se ha observado un aumento en la soledad y la ansiedad entre los jóvenes, especialmente después de la pandemia. Santiago se ha convertido en un referente, buscando ayudar a otros mientras se prepara para estudiar Psicología y formarse en coaching ontológico.
Al reflexionar sobre su pasado, Santiago menciona la importancia de no cargar con todo solo y de buscar apoyo. Su historia demuestra que, a pesar de las adversidades, es posible transformar el dolor en una oportunidad para ayudar a otros y crear espacios de conexión.
Fuente: La Nación

























