Las montañas rusas de Six Flags en Estados Unidos, entre las que se destacan Goliath y New Texas Giant, son conocidas por alcanzar velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora y por sus impresionantes descensos. Sin embargo, en los últimos meses, estos atractivos han estado bajo un intenso escrutinio público tras varios accidentes mortales y denuncias de lesiones graves.
Accidentes que Sacuden la Confianza del Público
Recientes incidentes en montañas rusas han encendido el debate sobre la seguridad de estas atracciones. Tres montañas rusas de Six Flags han cobrado notoriedad no solo por su diseño, sino también por los antecedentes trágicos asociados a ellas. Goliath, ubicada en Six Flags Over Georgia, ha sido objeto de atención internacional tras el accidente mortal de un pasajero, lo que llevó a la compañía a cerrar preventivamente otras atracciones similares en América del Norte.
El Impacto Legal y la Seguridad de las Atracciones
X2, en Six Flags Magic Mountain, fue cerrada permanentemente debido a múltiples demandas por lesiones cerebrales traumáticas, incluidas las derivadas de un trágico accidente en 2022. Por otro lado, Texas Giant, que alcanzó velocidades de 104 km/h, también ha estado en el centro de la atención tras un fatal incidente en 2013.
Estándares de Seguridad en la Industria
A pesar de la gravedad de los accidentes, expertos en la industria defienden que las montañas rusas modernas están diseñadas con altos estándares de seguridad. Dennis Speigel, consultor de parques temáticos, aseguró que la probabilidad de lesiones graves es extremadamente baja, estimando que es de 1 en 15,5 millones de viajes. Además, el diseño mecánico de las atracciones, como el sistema de seguridad de Goliath, se considera altamente fiable.
Debate sobre la Regulación y Supervisión
Los recientes accidentes también han reavivado el debate sobre la regulación de los parques de diversiones en Estados Unidos. Actualmente, no hay un organismo federal que supervise las atracciones fijas, lo que genera un esquema de inspección fragmentado y desigual entre los distintos estados. Mientras algunos, como California y Georgia, tienen regulaciones más estrictas, otros como Arizona carecen de un organismo estatal específico para la supervisión de estas atracciones.
Fuente: La Nación

























