El Niño transforma el invierno: Menos nieve en Chicago y frío polar en aumento

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Los pronósticos climáticos en Estados Unidos han coincidido en que el fenómeno de El Niño influirá notablemente en las condiciones invernales de la temporada 2026-2027, afectando a diversas regiones del país, incluyendo Chicago. Este evento climático se prevé que altere tanto las precipitaciones como las temperaturas, resultando en menos nevadas en la ciudad.

Según la consultora meteorológica AccuWeather, se estima que Chicago experimentará una caída de nieve de entre 12 y 25 pulgadas durante el invierno, una cifra que representa una reducción significativa respecto a las 34,1 pulgadas acumuladas en la temporada anterior. Este valor se encuentra también por debajo del promedio histórico de 38,4 pulgadas registrado entre 1991 y 2020.

Los meteorólogos han señalado que el inicio del invierno será marcado por una escasez de tormentas en la región de los Grandes Lagos, lo que contribuirá a mantener los niveles de nieve por debajo de lo habitual. Las precipitaciones invernales están pronosticadas para comenzar de forma tardía en el Medio Oeste, lo que impactará en el acumulado total al final de la temporada.

El fenómeno de El Niño podría alcanzar su mayor intensidad desde 1982, lo que alterará las rutas de las tormentas y elevará las temperaturas promedio en el norte del país. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) anticipa que las temperaturas en el Medio Oeste serán superiores al promedio durante diciembre y enero.

A pesar de estas predicciones de temperaturas más cálidas, AccuWeather advierte que Chicago enfrentará incursiones periódicas de aire ártico provenientes de Canadá. Estas olas de frío ocasionarán descensos abruptos en las temperaturas en momentos específicos, provocando congelamientos temporales y heladas a lo largo de la temporada. Sin embargo, se espera que el promedio térmico estacional sea más suave comparado con los valores del año anterior.

Además, la escasez inicial de aire gélido limitará la nieve por efecto lago en las primeras semanas, lo que reducirá la demanda de calefacción en los hogares del Medio Oeste.

Otras ciudades de Estados Unidos también se verán afectadas por la disminución de nieve. Por ejemplo, Boston tiene pronosticadas entre 15 y 30 pulgadas de nieve, muy por debajo de las 62,8 pulgadas acumuladas el año anterior. Nueva York y Filadelfia también reportan proyecciones de nieve inferiores a las de temporadas previas, evidenciando un patrón de clima que redistribuirá la humedad hacia los estados del sur.

Fuente: La Nación

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