En el contexto actual, los empresarios argentinos se enfrentan a un entorno que se asemeja al «terreno de muerte» descrito por Sun Tzu en «El arte de la guerra». Este concepto se refiere a situaciones extremas donde no hay salida y, a menudo, los involucrados luchan con mayor ferocidad al no tener nada que perder.
La realidad para los empresarios en Argentina es que han lidiado con crisis económicas, devaluaciones y un marco regulatorio cambiante, convirtiendo esa experiencia en una ventaja competitiva significativa. Sin embargo, no se debe confundir esta lucha por la supervivencia con la falta de estrategia; la ferocidad sin disciplina puede llevar a errores graves.
Error de Diagnóstico
El primer error que enfrentan los empresarios es el de diagnóstico. Durante años, la estrategia fue esperar cambios en el gobierno o una reducción de la inflación, pero el panorama actual es diferente. Lo que se está reordenando es una estructura global que afecta a todos los mercados.
El geopolitólogo Peter Zeihan plantea que la globalización que se vivió entre 1945 y 2020 fue una anomalía, sustentada en dos pilares que ahora están en crisis: la Pax Americana y un cambio demográfico irreversible. Esto ha llevado a una fragmentación de la economía y de las cadenas de valor globales.
Una Nueva Estrategia
Para los empresarios argentinos, la clave no es esperar a que las condiciones mejoren, sino reconocer que el reordenamiento global ya ha comenzado. Cada trimestre de indecisión puede ser un tiempo valioso que otro competidor aprovechará.
La segunda trampa es actuar por pánico o urgencia mal canalizada. América Latina, y particularmente el capital argentino, se encuentra en una posición favorable debido a su cercanía a mercados estratégicos y recursos naturales. Sin embargo, las oportunidades no son permanentes.
Pasos Concretos para la Supervivencia
Actuar con una estrategia clara implica tres pasos esenciales. Primero, es fundamental mapear con inteligencia dónde está la demanda real, identificando sectores específicos que están en movimiento, como la energía y la tecnología.
En segundo lugar, es crucial mantenerse «investor ready», lo que significa estar preparado para transacciones en cualquier momento, evitando sorpresas que puedan erosionar el valor de la empresa.
Por último, construir un mapa de relaciones adecuado es esencial. La coordinación con socios estratégicos y la correcta identificación de alianzas pueden marcar la diferencia entre sobrevivir y desangrarse en este nuevo contexto.
La pregunta que se plantea para la próxima década es si los empresarios argentinos podrán avanzar con una estrategia clara o si se dejarán llevar por la desesperación en un entorno desafiante.
Fuente: La Nación








































