De Nueva York a Recoleta: El viaje gastronómico de Iggy James desde un bar improvisado hasta un restaurante innovador

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A los 23 años, Iggy James decidió dejar su vida en Nueva York, donde estudiaba una maestría en economía política, para explorar el mundo de la gastronomía en Argentina. En febrero de 2020, llegó al país para investigar sobre la deuda soberana y el FMI, pero la pandemia lo llevó a cambiar de rumbo y quedarse en Buenos Aires.

Inicialmente intentó exportar vinos argentinos a su país natal, pero tras enfrentar desafíos en el proceso, Iggy y un grupo de amigos decidieron abrir Dimi, un pequeño bar en Chacarita. Este espacio de 32 metros cuadrados se transformó en un laboratorio culinario donde se consolidaron platos innovadores como los boneless y chipás fritos, a pesar de su limitada infraestructura.

De Dimi a Ámbar: un nuevo horizonte

En 2026, Iggy decidió concentrar sus esfuerzos en Ámbar, un restaurante de casi 500 metros cuadrados ubicado frente al Cementerio de la Recoleta. Este nuevo espacio combina un restaurante, una barra y una cabina de DJs en vivo, ofreciendo una experiencia gastronómica única.

La carta de Ámbar fusiona técnicas e influencias francesas con sabores argentinos, mientras que la coctelería se enfoca en ofrecer perfiles de sabor directos y accesibles. Iggy busca crear un ambiente donde los comensales puedan disfrutar de buena comida y música en un entorno relajado y divertido.

La evolución del paladar argentino

Desde la apertura de Dimi, Iggy ha notado un cambio significativo en los gustos de los comensales argentinos. Al principio, los platos picantes eran devueltos por los clientes, pero con el tiempo, la aceptación del picante ha crecido notablemente. Iggy destaca que “la gastronomía en la Argentina evolucionó muy rápido en los últimos años”.

Una propuesta versátil y accesible

La propuesta de Ámbar busca ocupar un espacio intermedio en el mercado gastronómico. Iggy señala que, aunque muchos lugares sobreviven en el extremo de alta o baja gama, su objetivo es ofrecer una experiencia que permita a los clientes disfrutar de buena comida y bebida sin que sea necesario gastar una fortuna.

Con una carta que refleja su propia trayectoria culinaria, Iggy ha incluido platos que van desde un tataki de atún rojo hasta un budín de pan con un toque francés, resaltando la fusión de la cultura argentina y francesa en su cocina.

La diversión como esencia del restaurante

Ámbar no solo se trata de buena comida y bebida; Iggy también enfatiza la importancia de la diversión en la experiencia gastronómica. Con un proyecto de streaming para DJs, el restaurante busca ofrecer una atmósfera vibrante y creativa, donde los clientes puedan disfrutar de la música sin restricciones.

Ubicado en Junín 1725, Recoleta, Ámbar se presenta como un nuevo referente en la gastronomía porteña, combinando buena comida, coctelería accesible y un ambiente divertido para todos sus visitantes.

Fuente: La Nación

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