La psiquiatra española Marian Rojas Estapé ha compartido una reflexión sobre el autocuidado que resuena profundamente en la vida contemporánea. Durante una reciente conferencia, destacó la importancia de aprender a renunciar sin culpa, un concepto que se ha vuelto esencial en un mundo donde las responsabilidades y las expectativas pueden convertirse en abrumadoras.
En su discurso, Rojas Estapé enfatizó que ayudar a los demás y cumplir con nuestras obligaciones son actitudes generalmente positivas, pero cuando se convierten en mandatos permanentes, pueden llevar al agotamiento y descuidar las propias necesidades. «Me di cuenta de que la clave de la vida era aprender a renunciar sin culpa, sabiendo elegir lo mejor en cada momento», expresó.
La psiquiatra compartió su propia experiencia, reconociendo que durante mucho tiempo sintió que debía estar disponible para ayudar a quienes la rodeaban. «Yo no sabía decir que no. Pensaba que la clave de la vida era ayudar a todo el mundo siempre que pudieras y hacerlo todo lo mejor posible», recordó. Este tipo de mentalidad puede generar una lucha interna, donde el miedo a decepcionar o parecer egoísta impide a las personas negarse a compromisos que no pueden sostener.
Rojas Estapé explicó que la dificultad para establecer límites fue un proceso complejo para ella. «Me parecía imposible, porque yo misma aprendí a decir que no», comentó, refiriéndose a su propia evolución en la gestión de expectativas y obligaciones cotidianas.
Un aspecto clave en su análisis es que las prioridades pueden cambiar a lo largo de diferentes etapas de la vida. Las renuncias no son permanentes y pueden variar en duración. «Me di cuenta de que había épocas de la vida en las que había que renunciar a ciertas facetas, a ciertas cosas que nos gustan, en favor de otras que son más necesarias», afirmó.
Factores como necesidades familiares, proyectos laborales, problemas de salud o momentos de desgaste emocional pueden hacer que ciertas actividades se vuelvan menos prioritarias. Sin embargo, esto no significa que deban ser abandonadas para siempre. «A veces son momentos de la vida; otras veces, semanas; otras, días, y otras veces, años», agregó, subrayando que la duración de estas renuncias depende de las circunstancias individuales.
Rojas Estapé propone una visión del autocuidado que va más allá del simple descanso o recreación. Cuidarse implica también revisar compromisos, gestionar la energía y aceptar que no es posible atender todos los aspectos de la vida con la misma intensidad. «La clave se encuentra en saber elegir lo mejor en cada momento», concluyó.
Fuente: La Nación



































