El economista y exministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, ha señalado que la apertura económica en Argentina está generando tensiones en diversas ramas de la industria nacional. Según sus declaraciones, las empresas deben afrontar un proceso de transformación para adaptarse a un entorno más competitivo.
Sica enfatizó que hay un «proceso de estrés» en ciertas cadenas industriales, lo que indica que varios sectores están al borde de una reconversión productiva. Este fenómeno, según el economista, es consecuencia de los cambios en las reglas económicas que están redefiniendo el funcionamiento de la industria.
Durante una entrevista en Splendid AM 990, Sica expuso que las actividades económicas están comenzando a ajustarse a las nuevas señales de precios relativos que emergen en la economía, permitiendo identificar los sectores que actualmente generan rentabilidad.
Entre los sectores más vulnerables, mencionó aquellos que durante años han estado sujetos a modificaciones en el nivel de protección económica, tales como el calzado, las confecciones textiles y ciertos segmentos de electrónica y línea blanca. Estos sectores, según Sica, deben adaptarse a un entorno más competitivo.
Asimismo, el exministro advirtió que este cambio implica un desplazamiento en los motores de crecimiento económico. En su opinión, el nuevo modelo prioriza la inversión y exportación, a diferencia de un pasado donde el consumo interno era el principal impulsor del crecimiento.
Sica subrayó la importancia de analizar el actual proceso bajo parámetros distintos a los del régimen anterior. «No podemos observar la economía en transición con los mismos ojos que antes«, afirmó, haciendo hincapié en que las condiciones para la toma de decisiones han cambiado drásticamente.
Un aspecto crucial en este análisis es el papel del tipo de cambio. Sica puntualizó que, en la actualidad, para las empresas, el tipo de cambio representa una variable de segundo orden, dado que el contexto de riesgo y rentabilidad es diferente al de años anteriores. Esto sugiere que la rentabilidad ahora depende más de la competitividad y la capacidad de inserción en mercados externos.
El impacto de las relaciones comerciales con Brasil también fue abordado por Sica, quien minimizó las posibles repercusiones derivadas de las tensiones políticas entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. Aseguró que, a corto plazo, las diferencias políticas no afectarán el intercambio comercial, ya que las estructuras técnicas de ambos países continúan operando eficazmente.
Además, el exfuncionario destacó que el proceso de transformación de la economía argentina debe considerarse en función de las oportunidades que surgen en sectores como la energía, la minería y los alimentos, los cuales tienen un alto potencial de expansión por la demanda internacional.
Sin embargo, la transición presenta desafíos significativos para las ramas industriales que deben ajustarse a estas nuevas condiciones. El «estrés» que enfrentan algunas cadenas productivas es parte de un proceso más amplio de reestructuración que obligará a las empresas a definir nuevas estrategias para competir, invertir y mantener sus operaciones.
En conclusión, la transformación de la estructura productiva argentina es inminente, con sectores que deberán adaptarse y otros que emergen como motores de crecimiento. Según Sica, este proceso busca «transparentar la realidad de la economía argentina» después de años de distorsiones, exigiendo a la industria una adaptación a las nuevas dinámicas de apertura y competencia.
Fuente: NA








































