Las Regiones que Pueden Transformar su Futuro: Oportunidades para NOA y NEA

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La Argentina ha enfrentado un declive económico a lo largo del último siglo, y aunque su impacto ha sido amplio, las consecuencias han variado significativamente entre las distintas regiones del país. En particular, las áreas del Noroeste Argentino (NOA) y Noreste Argentino (NEA) han experimentado un crecimiento agropecuario y agroindustrial que se ha visto por debajo de su verdadero potencial.

Desde la Gran Depresión, el modelo económico cerrado ha fomentado una intervención estatal considerable, lo que ha contribuido a un aumento del sector público y de la presión tributaria. Factores como la inflación y crisis económicas han afectado de manera desproporcionada a las regiones más vulnerables, aquellas con menor capital físico y humano. Este hecho ha creado economías poco competitivas y ha provocado la expulsión de capital humano.

Además, la fijación de salarios y condiciones laborales a nivel nacional, sin tener en cuenta la productividad local, ha acentuado las dificultades para las actividades agropecuarias intensivas en trabajo, que son cruciales para el desarrollo del NOA y NEA. Por ejemplo, mientras que los costos laborales en la producción de cereales representan menos del 10% del total, en la producción de hortalizas pueden llegar a ser del 50% o más.

La protección y regulación de sectores específicos, especialmente en el transporte, también ha alejado las producciones regionales de los mercados. Las políticas de retenciones han penalizado severamente a las zonas extrapampeanas, afectando su capacidad competitiva y de crecimiento.

Otro factor relevante es la coyuntura de la coparticipación federal, que ha influido negativamente en la relación entre Nación y provincias. Este sistema redistributivo ha permitido a los gobernadores aumentar el gasto público sin una adecuada responsabilidad fiscal, desincentivando las inversiones en infraestructura y generando un ciclo de dependencia.

A pesar de estos desafíos, los últimos dos años han mostrado un cambio en la dirección de estas políticas. La disminución de la inflación, la reforma de las leyes laborales y la reducción de las retenciones son pasos hacia la recuperación del potencial productivo de NOA y NEA. Sin embargo, es imperativo que se continúe trabajando en la mejora de infraestructuras y en el diseño de un sistema fiscal que no dependa de la coparticipación redistributiva.

Fuente: La Nación

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