Jane Fonda y su legado ambiental: el rancho histórico de Nuevo México bajo protección

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En el año 2000, la reconocida actriz Jane Fonda adquirió una propiedad de gran valor histórico y ecológico en Nuevo México, conocida como Forked Lightning Ranch. Situada al pie de las montañas Sangre de Cristo, cerca del pueblo de Pecos, esta propiedad abarca aproximadamente 930 hectáreas y se extiende a lo largo del río Pecos.

La actriz, ganadora de dos premios Oscar, encontró en este rancho un refugio personal tras el final de su matrimonio con el empresario Ted Turner. Fonda describió el lugar como el sitio donde pudo recomponer su vida. En una entrevista, recordó que la decisión de comprar la propiedad fue instantánea: “En el momento en que pisé la propiedad supe que estaba en casa”.

Originariamente, Forked Lightning Ranch formaba parte de un rancho ganadero que perteneció a la actriz Greer Garson y su esposo, Buddy Fogelson. Al llegar, Fonda se instaló en una cabaña de troncos de dos dormitorios antes de construir una nueva residencia, que denominó River House. Esta vivienda, diseñada para parecer una construcción tradicional del norte de Nuevo México, se convirtió en un lugar significativo donde Fonda escribió gran parte de sus memorias, My Life So Far.

La propiedad no solo fue un refugio personal para la actriz, sino que también se convirtió en un proyecto de conservación. Tras vender el rancho en 2015, más de 902 hectáreas fueron protegidas para conservar el hábitat natural, las tierras agrícolas y el paisaje local, así como casi seis kilómetros del río Pecos. Este esfuerzo de conservación impide la fragmentación del terreno mediante futuras subdivisiones.

La casa principal, con 890 m², fue diseñada para parecer antigua, y causó tal impresión que Robert Redford, al visitarla, creyó que tenía al menos un siglo. Fonda realizó diversas restauraciones en el rancho, incorporando sistemas de eficiencia energética como paneles solares y reutilización de aguas grises para riego, integrando así la arquitectura histórica con la sostenibilidad.

En 2014, Fonda puso Forked Lightning Ranch en el mercado por US$19,5 millones, señalando que cambios en su vida la impedían disfrutar del lugar como antes. Finalmente, en septiembre de 2015, se encontró un comprador, aunque los detalles de la transacción permanecen confidenciales. Los actuales propietarios, Scott y Kimberley Sheffield, han dado continuidad al proceso de conservación iniciado durante la propiedad de Fonda.

El New Mexico Land Conservancy ha garantizado que las 902 hectáreas del rancho permanezcan protegidas jurídicamente, asegurando su valor ambiental y productivo para el futuro, incluso ante posibles cambios de propietario.

Fuente: La Nación

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