La humedad es uno de los problemas más frecuentes en las viviendas, generando no solo manchas y olores desagradables, sino también daños estructurales. No obstante, existe un procedimiento técnico que asegura la correcta reparación de las paredes afectadas.
Abel de González, interiorista y creador del canal Mil Ideas, enfatiza que el éxito en la recuperación de un muro no se basa en trucos caseros, sino en un proceso riguroso que incluye saneamiento, sellado y acabado. “El primer paso es sanear la pared”, explica González en un video educativo sobre el tema.
Antes de cualquier intervención, es crucial verificar que la filtración de agua esté resuelta y que la superficie esté completamente seca. Solo después de esta comprobación se puede proceder al saneamiento, que implica el retiro mecánico de materiales degradados. “Con una espátula, se deben eliminar los restos de pintura suelta y las partes dañadas, pero sin excederse para no agrandar el problema”, aconseja el experto.
Una limpieza minuciosa es esencial para prevenir la reaparición de la humedad bajo la nueva pintura. Posteriormente, la imprimación es un paso crítico, donde se recomienda el uso de selladores a base de aceite para crear una barrera aislante. “Si no se aplica un sellador, la mancha de humedad volverá a aparecer”, advierte González.
En el caso de las imperfecciones, el interiorista distingue entre daños de diferente magnitud. Aunque la escayola sigue siendo una opción tradicional y económica para parches grandes, el mercado ofrece masillas de nueva generación listas para usar. “El truco es aplicar dos manos: la primera cubre los huecos de manera uniforme y, una vez seca, se lija con una lija media”, indica.
El paso final exige rigor en la aplicación del fijador para mejorar la adherencia de la pintura. Dado que los parches de masilla o escayola absorben de manera diferente, se sugiere usar un fijador al agua para evitar diferencias de tono. Si no se cuenta con un producto comercial, González propone una solución casera: “Mezclando pintura plástica blanca con agua hasta obtener una textura líquida, se logra un fijador efectivo”.
Finalmente, el proceso culmina con dos capas de pintura plástica, garantizando tiempos de secado adecuados entre cada aplicación. González recomienda revisar la superficie antes de la segunda mano para corregir pequeñas irregularidades, asegurando así un acabado uniforme y profesional. Este método se ha convertido en una guía práctica y accesible para aquellos que buscan restaurar sus espacios sin depender de soluciones improvisadas.
Fuente: La Nación
