El mito de Spider-Man es tan conocido como el de Bruce Wayne o Clark Kent: un adolescente que recibe la picadura de una araña, obtiene poderes acordes a esa criatura, y a fuerza de errores y aciertos comprende que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Peter Parker tiene una sufrida vida como superhéroe, pero aún más dramática es su cotidianeidad civil, entre facturas impagas y romances de final dramático. ¿Pero qué podría suceder si se traslada esa historia a otro período y con otro tipo de protagonista? Justamente eso es lo que ensaya Spider-Noir, la nueva serie de Prime Video que imagina a un Spider-Man durante la gran Depresión de los años 30.
El nacimiento del noir
En 1989, la editorial DC Comics publicó Batman: Gotham by Gaslight, una historia que reversionaba al encapotado a finales del siglo XIX. Se trató del primer proyecto en su especie, que trasladaba a un conocido personaje a otro contexto histórico para obtener una versión distinta de un héroe popular. Dicho cómic tuvo un sostenido éxito, y la editorial DC convirtió esa práctica en un recurso habitual.
Desde Marvel miraron a esa iniciativa con buenos ojos, y con el paso de los años buscaron el modo de replicar ese concepto. Entre las muchas veces que recurrieron a ese ejercicio, en el año 2009 dicha editorial llevó adelante un proyecto temático que consistió en adaptar a muchos de sus héroes más famosos a la estética de los policiales noir. Así nació la línea Marvel Noir, centrada en Spider-Man, Daredevil, Punisher, los X-Men, Iron Man, Luke Cage y Wolverine. En esas colecciones de pocos episodios, los mencionados héroes de Marvel eran trasladados a la Nueva York de los años 30, en época de mafia, Ley seca, una dura realidad económica y alguna que otra femme fatale. Y si bien esas colecciones estuvieron lejos de ser un rotundo éxito, Spider-Man Noir caló profundo entre los fans del arácnido.
La historia de ese Spidey detectivesco comenzaba con Peter Parker, un joven que se encontraba en guerra con los hampones del bajo mundo de Nueva York. Su objetivo era vengar el asesinato de su tío Ben y de su mentor, Ben Urich. En la búsqueda por derrotar a sus rivales, el muchacho se topaba con una figura mística con forma de araña, de la que salía una criatura que lo picaba. Luego de desmayarse producto de ese encuentro, Parker despertaba sabiendo que esa suerte de deidad arácnida le había otorgado misteriosos poderes, entre los que se destacaba una fuerza sobrehumana y la posibilidad de lanzar una telaraña orgánica desde sus muñecas. Y vistiendo un traje negro, Peter asumía una nueva identidad que le permitía ajusticiar a los villanos de esa Nueva York del pasado.
Spider-Noir en ascenso
En muchos aspectos, el Spider-Noir rendía homenaje a The Spider, un justiciero creado en los años 30, cuyas aventuras eran publicadas en los pasquines pulp que leían miles de niños durante esa época. Uno de esos niños era Stan Lee, que citó a ese vigilante como una influencia al momento de crear a Spider-Man junto al dibujante Steve Ditko. Por todo esto es que el Spider-Noir, cuyos guiones iniciales corrieron a cargo de David Hine y Fabrice Sapolsky, era un héroe oscuro que poco tenía que ver con la nobleza del Peter Parker original.
En esta nueva versión, el justiciero usaba armas de fuego, no tenía reparos en caso de tener que matar a un delincuente, e incluso se mostraba dueño de un código moral mucho más endeble en comparación al del típico superhéroe de historieta. Porque el Peter Parker noir luchaba contra los villanos en un contexto histórico que mezclaba el ascenso del fascismo y los embates de una dura crisis económica. Eran tiempos duros, que requerían de un justiciero menos idealista y más pragmático. Y el público se enamoró de este Spider-Noir, que no solo protagonizó varias historietas sino que pronto dio el salto a otras plataformas.
En el año 2010, Spider-Noir se convirtió en uno de los tres protagonistas del videojuego Spider-Man: Shattered Dimensions, y de esa forma alcanzó una nueva dimensión de popularidad. En el año 2014, en la serie animada Ultimate Spider-Man, la versión noir también apareció en la tercera temporada, junto a otras versiones alternativas del arácnido. Y en las historietas ocurrió algo similar: cuando también en 2014 se publicó el evento titulado Spider-Verse, en el que infinidad de Hombres Arañas de todo tipo de dimensiones formaban equipo para derrotar a una misteriosa amenaza. Y justamente ahí se estableció la semilla de una idea para una adaptación al cine.
En el año 2018 debutó en los cines Spider-Man: un nuevo universo, una notable película de animación que presentaba a Miles Morales (otro Spider-Man que ya había hecho su debut en las historietas). En esa historia, el protagonista se reunía con los héroes arácnidos de distintas dimensiones para derrotar a un peligroso villano, y como no podía ser de otra manera, uno de esos Spider-Man era el Spider-Noir.
En la versión original de ese film, la voz de ese personaje corrió por cuenta de Nicolas Cage, cuyo áspero registro vocal era el idóneo para esa versión mucho más oscura del héroe. A través de Spider-Man: un nuevo universo, que fue un éxito de taquilla y obtuvo muy buenas críticas, una gran cantidad de público descubrió al popular Spider-Noir. Y en la secuela de ese film, la superlativa Spider-Man: a través del Spider-Verso, el héroe noir regresó para una breve participación que adelantó el rol clave que cumplirá dicho protagonista en la última entrega de esa trilogía animada.
Revancha
Poco después del éxito de Spider-Man: un nuevo universo, en 2019 desde Sony Pictures anunciaron la realización de una serie en imagen real centrada en Spider-Noir. Desde el minuto uno se trató de un proyecto ambicioso que buscaba trasladar a la televisión el oscuro mundo de ese personaje. Sin embargo, habría importantes cambios en la historia.
El primer desafío, desde luego, era encontrar al actor ideal para ese rol, y rápidamente apareció el nombre de Nicolas Cage. Ese intérprete no solo era idóneo porque ya le había puesto su voz a Spider-Noir en el cine, sino también porque es sabido que él es un apasionado lector de historietas (de hecho, su apellido artístico se lo debe a Luke Cage, el héroe afroamericano de Marvel).
Cage había pasado por experiencias agridulces en lo referido a las adaptaciones de historietas en el cine; su versión de Superman dirigida por Tim Burton nunca se concretó, y las dos películas de Ghost Rider que protagonizó no dieron los resultados esperados. Quizá su participación en Kick- Ass, un violento relato de vigilantes urbanos, sí obtuvo el elogio del público, pero esos no eran héroes tradicionales. Por todo esto es que la oferta de componer a una versión alternativa de una figura tan icónica como Spider-Man, para Nicolas Cage tenía sabor a revancha.
En la versión para televisión, Spider-Noir no es Peter Parker, sino un investigador privado llamado Ben Reilly, quien luego de una tragedia personal decide abandonar el traje de justiciero. Con un estilo claramente influenciado por la literatura de Raymond Chandler, la trama muestra a Reilly como un hombre de mala suerte, que se aferra a casos complejos que involucran a delincuentes, empresarios corruptos e irresistibles mujeres que hacen de la traición su firma.
En su manera de entender al protagonista, Cage aseguró que compuso a Reilly como una mezcla entre Humphrey Bogart con algo de Bugs Bunny, porque el suyo es un héroe “que en realidad es una araña disfrazada de humano”. A lo largo de esa importante investigación, Reilly volverá a ser The Spider, con el fin de darle caza a importantes villanos como Silvermane (Brendan Gleeson), Sandman (Jack Huston) o Tombstone (Abraham Poppola).
La primera temporada de la serie, que consta de ocho episodios, cuenta con la particularidad de ser estrenada en dos versiones, una en blanco y negro y otra en color. De esa forma, el televidente podrá elegir qué tipo de experiencia atravesar, al momento de sumergirse en los sórdidos callejones de la Nueva York de los años 30, de la mano de un nuevo Spider-Man que buscará revitalizar el interés del público por uno de los superhéroes más importantes de todos los tiempos.
Fuente: La Nación
