En la Plaza de la Democracia, frente al Panteón de los Héroes, se lleva a cabo una vigilia protagonizada por ahorristas que demandan la devolución de sus fondos depositados en Ueno Bank. Este banco, vinculado al clan Vázquez, ha sido el foco de la indignación popular tras su colapso financiero.
Los manifestantes, que no escatiman en señalar responsabilidades, centran su furia en el actual presidente Santiago Peña y el Partido Colorado, quienes durante tres años priorizaron a Ueno Bank para gestionar los depósitos del Estado. «Hay que mantener la vigilia, que no se apague el reclamo hasta que devuelvan el último peso», expresa Alicia, una de las afectadas, quien relata que había ahorrado su dinero en el banco para hacer frente a sus obligaciones financieras.
La situación es crítica, ya que Ueno Bank cuenta con aproximadamente 2,9 millones de cuentas en un país con una población que ronda los 6,5 millones. La ruptura de la cadena de pagos es un riesgo latente que podría derivar en una crisis económica más amplia. Las escenas de vandalismo en la sucursal del banco son palpables, con vidrios rotos y paredes cubiertas de mensajes como «El demonio es Colorado» y «Nuestro país no es tu negocio».
Entre los manifestantes se encuentra un empresario uruguayo que, al llegar de Montevideo, expresa su desconfianza hacia el sistema financiero local. Asegura que su dinero está atrapado en el banco y no sabe dónde abrir una nueva cuenta. La incertidumbre también afecta a los jubilados, muchos de los cuales dependían de Ueno para recibir sus pagos mensuales.
El Banco Central de Paraguay ha comenzado a implementar medidas para restaurar la confianza, incluyendo el uso del Fondo de Garantía de Depósitos para reembolsar a los ahorristas. La institución promete completar los pagos en un plazo de cinco días hábiles, aunque la desconfianza en el sistema financiero sigue latente.
La crisis ha desatado un efecto dominó, impactando a miles de comerciantes que no podrán cobrar sus ventas y a usuarios que no podrán pagar sus deudas. A medida que las protestas continúan, la pregunta sobre la estabilidad del sistema financiero paraguayo persiste, dejando a muchos ciudadanos en estado de alerta.
Fuente: La Nación
