El mercado inmobiliario puede ser impredecible, pero la historia de Sam Letchford, un joven de 25 años, supera cualquier expectativa. Tras adquirir su primera vivienda en Queensland, Australia, Letchford encontró una pileta de cemento completamente enterrada bajo el césped de su jardín.
Lo que inició como una rutina de refacciones se convirtió en un proceso de excavación arqueológica. Durante la transacción comercial realizada en marzo de 2021, el vendedor y los agentes inmobiliarios ignoraron este elemento de infraestructura, lo que llevó a Letchford a investigar más a fondo.
Al notar irregularidades en el terreno y secciones donde el concreto parecía formar caminos truncos, Letchford utilizó imágenes satelitales de Google para esclarecer el misterio. Según el análisis, la piscina había estado en funcionamiento en el año 2000, pero para 2011 ya estaba cubierta por tierra y césped, eliminando cualquier indicio de su existencia.
En una entrevista con Daily Mail Australia, Letchford compartió su sorpresa inicial. “¡Al principio fue impactante! Pero también fue gracioso porque estaba con mi pareja y no podíamos creer lo que encontramos”, comentó. A pesar del imprevisto, mantuvo una perspectiva pragmática sobre su compra. “Hubiera sido genial saberlo de antemano, pero considerando lo difícil que es ingresar como propietario, hubiera comprado la casa igual”, afirmó.
El reto de recuperar la piscina implicó contratar maquinaria pesada. Tras confirmar su ubicación con las fotografías satelitales, Letchford decidió contratar un equipo con excavadora para retirar la capa de tierra que cubría la estructura. Aunque pensó en transformarla en una pista de skate, actualmente evalúa los costos y beneficios de este hallazgo.
El joven admitió que el descubrimiento podría complicar sus planes financieros. “No pienso hacer ningún evento en el corto plazo, así que es probable que el dinero que tengo sea destinado para una nueva cocina”, concluyó Letchford.
Fuente: La Nación
