El cambio climático intensifica la presión sobre el nordeste de Brasil, particularmente en la región de la Caatinga, donde se prevé que el aumento de las temperaturas agrave los procesos de aridificación y degradación de las tierras. Según José Marengo, investigador del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), hasta el 50 % del semiárido de la Caatinga podría convertirse en semidesierto.
Marengo destaca que el cambio climático y la degradación de la tierra interactúan, aumentando la vulnerabilidad de estas áreas. Esto podría tener consecuencias graves sobre la disponibilidad de agua, la producción agrícola y la biodiversidad, afectando las condiciones de vida de millones de personas. Es crucial distinguir entre aridez, sequía y desertificación, según los especialistas.
Investigaciones Recientes y Sus Hallazgos
Una investigación realizada por Luiz Bueno da Silva, de la Universidad Federal de Paraíba, evalúa la evolución de la productividad de la Caatinga entre 2004 y 2024, mostrando que el estrés térmico es un factor limitante clave. Según el estudio, el estrés térmico asociado al cambio climático afecta al 26,1 % del territorio analizado, mientras que los cambios en el uso de la tierra impactan al 17,4 %.
Los resultados resaltan que la Caatinga enfrenta una doble amenaza: el estrés térmico crónico y la fragmentación por actividades humanas. La conservación y restauración de la vegetación son esenciales para recuperar la resiliencia ecohidrológica frente a estos desafíos.
Efectos de El Niño y Proyecciones Futuras
Recientes estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y del Cemaden revelan que algunas áreas del Nordeste han comenzado a clasificar como áridas. Este cambio podría estar vinculado a la sequía prolongada entre 2012 y 2018. Los investigadores advierten sobre la importancia de no confundir aridez con desertificación, un proceso que puede verse exacerbado por el cambio climático.
El Monitor de Sequías de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico (ANA) indica que el 90 % del territorio de la región presenta afectación, con un 16 % sufriendo sequía grave. Marengo subraya que la agenda científica evoluciona hacia estrategias de resiliencia que incluyen monitoreo y adaptación agrícola.
Impacto Global y Llamado a la Acción
Un estudio reciente sobre el fenómeno de El Niño indica que el 75 % de las selvas tropicales sufrió sequías y calor extremos entre 2023 y 2024, un escenario que podría volverse habitual si no se mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero. La investigación, coautorizada por Johanna Van Passel, advierte sobre la alta vulnerabilidad de la Amazonia, que podría experimentar sequías severas mucho más frecuentes hacia finales de siglo.
La situación actual en Brasil es de alerta climática, ante los inminentes efectos de El Niño, que ya está provocando alteraciones en las lluvias en el sur del país. El fenómeno, caracterizado por el calentamiento anormal de las aguas del Pacífico tropical, podría agravar aún más la crisis ambiental en la región.
Fuente: NA
