Salvador Dalí, reconocido como uno de los máximos exponentes del surrealismo, no solo dejó su impronta en la pintura, sino que también transformó espacios arquitectónicos en verdaderas obras de arte. Uno de estos lugares es Monkton House, un cottage en Sussex, Inglaterra, que se aleja de lo convencional.
Construido entre 1902 y 1903 por el arquitecto Edwin Lutyens para el empresario William Dodge James, Monkton House fue transformado en un ícono del surrealismo por su hijo, Edward. Apasionado por este movimiento artístico, en 1930 comenzó a intervenir la residencia, ubicada en una finca de más de 2400 hectáreas.
Edward James dotó a su hogar de una variedad de artículos y artefactos diseñados por Dalí, redefiniendo el estilo de la época. Elementos como sillones con la forma de los labios de Mae West y desagües que imitaban cañas de bambú se convirtieron en parte del mobiliario de la casa.
Clive Aslet, historiador de arquitectura, afirmó en el New York Times que «es el mejor interior que sobrevivió en este país» y destacó que no hay nada comparable a Monkton en Inglaterra. Si bien Edward limitó algunas de las ideas más extravagantes de Dalí, la propiedad aún conserva numerosos elementos sorprendentes.
El exterior de Monkton House ya sugiere su carácter único, con una fachada de color morado que cubre el antiguo ladrillo y cortinas de yeso que sobresalen de las ventanas. En el interior, la cama del cuarto principal está inspirada en el coche fúnebre de Napoleón, mientras que el baño está hecho de alabastro, permitiendo que la luz natural resalte su belleza.
Dalí se adaptó a la cultura inglesa, incorporando chimeneas de estilo Regencia y tapices que imitan un sillón victoriano. La escalera, por su parte, fue redecorada para mostrar las huellas de los perros de Edward tras su divorcio.
Mark Girouard, otro historiador de arquitectura, describió Monkton como «una pequeña obra de arte, ingeniosa, creativa, cautivadora y totalmente diferente a cualquier otro lugar». Tras la muerte de Edward, la finca fue adquirida por una fundación que luego la vendió a un propietario privado. Aunque English Heritage intentó recuperarla, no tuvo éxito en su intento.
El nuevo propietario retiró los característicos objetos interiores, pero mantuvo la fachada intacta, preservando así parte de la herencia surrealista que Dalí dejó en este peculiar hogar.
Fuente: La Nación


























