Rodolfo Arruabarrena, conocido como el «Vasco», ha regresado al banquillo de Boca Juniors en un momento crucial, donde su experiencia y aprendizaje de años fuera del país se ponen a prueba.
Un inicio auspicioso y un final abrupto
El 1° de noviembre de 2015, Arruabarrena celebró su primer título con Boca Juniors, alzando la copa en un torneo que marcó un nuevo rumbo en el fútbol argentino. Sin embargo, su éxito fue efímero. Apenas dos meses después de obtener la Copa Argentina, fue despedido tras una serie de derrotas, incluyendo una contundente caída en la Supercopa Argentina.
Una travesía internacional
Tras su salida de Boca, Arruabarrena se trasladó al extranjero, donde vivió una serie de experiencias en Medio Oriente y África, dirigiendo a equipos en Emiratos Árabes, Qatar, Egipto y Arabia Saudita. Esta etapa le permitió adquirir un amplio bagaje cultural y profesional, aunque dejó su hogar familiar en Oropesa del Mar, España.
Regreso al Xeneize con una nueva perspectiva
Su regreso a Boca en junio de 2026 se presenta con un enfoque renovado. Arruabarrena, fiel a su estilo directo y auténtico, ha manifestado su desconfianza hacia situaciones que considera engañosas. A pesar de la presión por obtener títulos, el entrenador enfatiza que aún no han logrado nada y que debe mantener la perspectiva.
Un desafío inminente
Con la vista puesta en los próximos 42 días, donde Boca buscará cinco títulos, Arruabarrena se niega a dejarse llevar por la euforia. «No ganamos absolutamente nada», repite con determinación, recordando su experiencia pasada y la lección aprendida de no subestimar el camino por recorrer.
Fuente: La Nación

























