Guillermo Flores, un vendedor ambulante de 54 años, ha visto cómo su vida laboral se ve afectada por la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en su vecindario. A pesar de tener una licencia comercial, pagar impuestos y contar con un permiso de conducir desde hace más de 14 años, el temor a ser detenido lo ha llevado a reducir sus jornadas laborales.
Flores, quien ha estado en el negocio de la venta de alimentos callejeros durante aproximadamente 16 años, ofrece productos como vasos de mango, sandía, piña y pepino, así como raspados y papas fritas. En una reunión mensual de su asociación, compartió su esfuerzo por cumplir con las normativas y mantener su negocio a flote. «Estoy tratando de hacer todo correctamente», afirmó.
La preocupación por las redadas migratorias afecta directamente sus ingresos, ya que en ocasiones decide no salir a trabajar cuando recibe información sobre la presencia de autoridades federales. Estas ausencias pueden durar desde un día hasta varios, representando así una pérdida económica significativa.
Para continuar operando su negocio, Flores ha modificado sus horarios. Anteriormente, compraba sus insumos alrededor de las 7 de la mañana, pero ahora se levanta a las 5 de la mañana para evitar encuentros con el ICE. A pesar de los cambios, todavía enfrenta el desafío de protegerse no solo de las redadas, sino también de posibles robos.
Entre enero y agosto de 2026, el ICE realizó 1560 arrestos migratorios en el condado de Cook. Este incremento ha llevado a muchos inmigrantes a adaptar sus rutinas, con reportes de personas que comienzan a trabajar en horarios nocturnos para disminuir el riesgo de ser interceptados. Baltazar Enriquez, presidente del Little Village Community Council, destaca que su comunidad parece estar convirtiéndose en gente de la noche.
Las consecuencias de estos cambios de rutina son amplias. Rosemary Magaña, terapeuta y directora en la Coalition for Immigrant Mental Health, menciona que las actividades nocturnas pueden limitar las relaciones sociales necesarias para afrontar el estrés. Por su parte, el psiquiatra Hugo Solari, de Cook County Health, observa el impacto en la salud mental de sus pacientes, quienes deben adaptar sus vidas para evitar el contacto con el ICE.
Fuente: La Nación

























