Performance, danza y música experimental dieron inicio a la Semana del Arte

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Performance Tu fiesta Ides en el subsuelo del edificio de la Casa de la Cultura Foto Alejandro Santa Cruz
Performance «Tu fiesta Ides» en el subsuelo del edificio de la Casa de la Cultura / Foto Alejandro Santa Cruz

Con una performance en homenaje a la longeva artista Ides Kihlen, que tuvo lugar en la Casa de la Cultura, mismo espacio donde se muestra la obra del colectivo Lolo y Lauti, quedó inaugurada formalmente la Semana del Arte, que reúne una abigarrada programación con más de 100 actividades entre exhibiciones, acciones y experiencias audiovisuales alrededor de toda la Ciudad y que tendrá como punto fuerte la presentación de una mega obra cambiante y digital del artista turco Refik Anadol, el próximo lunes en el Teatro Colón.

Con un clima primaveral que invitó a recorrer la ciudad y poco antes de que caiga el sol, este martes al atardecer, en pleno microcentro porteño, a metros de Plaza de Mayo, se dio inicio formal a la Semana del Arte con la realización de la performance «Tu fiesta Ides» en el subsuelo del edificio de la Casa de la Cultura: luces bajas enmarcan una sinergia de música experimental y danza interpretada por varias performers que, enfundadas en mallas de color negro, serpentean sus cuerpos en el aire y entre cientos de copas de cristal apoyadas en el suelo que, con sus tintineos, también acompañan los movimientos.

Falta aún para que varias de las copas empiecen a hacerse añicos contra el suelo, al caer de una pequeña tarima que separa los dos espacios que delimitan la acción artística -una suerte de escenario escindido- rodeado como en una U por el público que se congregó para esta inauguración: antes de esta apoteosis, las performers bailan y se contorsionan por el lugar, mientras se escuchan algunas voces, algunos textos, ya que esta producción es la reversión de otra famosa performance.

«Lo que hicimos fue reversionar la obra ‘Mi fiesta’ de Mayra Bonard y Carlos Casella y hemos encontrado desde este lugar interdisciplinario un camino para reflejar lo que es el universo de Ides», cuenta a Télam Andrea Saltiel, directora artística de Prodanza.

Homenaje a Ides Kihlen

El homenaje a Ides Kihlen recrea una escena icónica de aquella obra: la caminata, el tránsito, la trayectoria que traza una línea y un sentido propio y extraordinario. La pieza -esta y aquella también- alude a la fragilidad de los materiales, a la transparencia, al sonido, los cuerpos, la luz y el mundo de dos mujeres, en un mismo tiempo y espacio.

A los 105 años, Kihlen es la artista en actividad más longeva de la Argentina. En sus obras, conjuga música y pintura, dos disciplinas a las que dedicó toda su vida, desde sus comienzos en la Escuela Superior de Artes Visuales Ernesto de la Cárcova, donde se formó con maestros como Pío Collivadino, Juan Batlle Planas y Emilio Pettoruti. Realizó su primera exposición recién a los 83 años y desde entonces, sus producciones no dejaron de circular por todo el mundo.

«Fue muy orgánico entrar en el universo de Ides con esta obra que conjuga danza y performance, ya que es una artista que encierra un cruce de lenguajes en su cotidianeidad, entre la pintura y la música, entre el pentagrama y la composición, presentes en sus obras. Encontramos muy interesante llevar el lienzo al espacio escénico, conectar así todas estas disciplinas de las artes», añadió Saltiel, en su rol de directora general de la reversión que hace foco también en el límite de lo incierto.

En este mismo espacio de la Avenida de Mayo -antigua sede del diario La Prensa, reconocido por su monumental farola con la figura femenina de Minerva, que corona el edificio- se alberga también la videoinstalación de la dupla Lolo y Lauti, que titularon «Fechorías», una oda a la noche porteña ligada a la escena del teatro de la Avenida Corrientes.

 Foto Alejandro Santa Cruz
/ Foto Alejandro Santa Cruz

La muestra presenta un pequeño Obelisco de madera ubicado en el centro de la sala, donde se esconde un proyector de donde salen las imágenes que se reflejan en la pared de la sala: un video que muestra cómo bailan con diversas coreografías varias figuras que llevan en su cabeza icónicas construcciones porteñas.

«Es un skyline performático de Buenos Aires. El Obelisco está borracho o intoxicade y baila con sus amigos edificios», cuentan los autores, mientras se completan entre ellos las frases, en la audioguía que acompaña la obra, una de las novedades de la Semana del Arte.

Así, el Barolo, el edificio Kavanagh, el Molino, la Biblioteca Nacional, la torre de IBM y el Congreso representan una suerte de parranda arquitectónica que rinde culto también al patrimonio local. «El teatro porteño era refugio del espacio queer», añaden Lolo y Lauti, sobre esta pieza ubicada además sobre la Avenida de Mayo, la misma sobre la que Federico García Lorca estrenaba sus creaciones, detallan.

«Fechorías» es una de las diez obras de artistas que fueron seleccionadas a través de una convocatoria -a la que se postularon 300 proyectos- y que funcionan como faro central de la Semana: distribuidos en distintos puntos emblemáticos de la capital, estas piezas fueron emplazadas en instituciones culturales pero también en jardines, parques, teatros, subtes y otras locaciones porteñas.

Apenas pasar caminando por la Avenida Santa Fe y con tal solo echar una mirada hacia adentro del Jardín Botánico es posible encontrarse con otra de las obras seleccionadas, la monumental «Pira de la gran bruja», una escultura de cuatro metros realizada en madera, yeso y alambre -en su base tiene una serie de leñas y ramas como para hacer una fogata- creación de Tótem Tabú, colectivo artístico integrado por Hernán Soriano, Malena Pizani y Laura Códega.

 Foto Alejandro Santa Cruz
/ Foto Alejandro Santa Cruz

En medio del verde, de toda clase de especies vegetales que crecen en uno de los jardines más importantes de Buenos Aires, se ubica esta figura de mujer colosal, poderosa y autónoma, debajo de una pira, en referencia a la quema de brujas que se llevó a cabo durante siglos frente a cualquier mujer que se saliera de los estrictos roles sociales prescritos para ella.

A lo largo de la historia, estas mujeres fueron convertidas en cenizas. La obra está inspirada en los muñecos llamados santos para vestir que se encuentran en el interior de las iglesias, detallaron los artistas, que decidieron ubicarla en este jardín, en alusión a sus prácticas mágicas y medicinales, a sus conocimientos herboristas, a un entorno análogo en el que se movieron en el pasado.

«En la pira se concreta el manifiesto de la aniquilación de aquello que es indeseable para el orden establecido o en busca de establecerse», explican desde Tótem Tabú, que trabajan desde 2014 investigando temas vinculados al origen de ciertas prohibiciones con el objetivo de echar luz sobre aquellos conocimientos e ideologías censurados por la historia y ver cómo estas dialécticas sobreviven en la actualidad.

Mientras tanto, en el barrio de La Boca, frente a la ribera, en medio de las escenografías y vestuarios más despampanantes de las puestas del Teatro Colón, se ubica -como parte de la Semana del arte- la obra «Los misterios de Udolfo» de la artista Verónica Gomez, donde se podrá visitar los días viernes 30 de septiembre, sábado 1 y domingo 2 de octubre de 15 a 18, con reserva de entradas, en Colón Fábrica (avenida Pedro de Mendoza 2163).

Se trata de una pintura al óleo sobre un lienzo de gran formato -de dos metros de alto por cinco de ancho- junto a unas quince páginas manuscritas con citas de ese mismo libro que da nombre a la obra, de Ann Radcliffe, una escritora británica del siglo XVIII, pionera de la novela gótica de terror.

«Mientras leía la obra, de más de 700 páginas, fui pintando este lienzo en paralelo, tratando de guiarme por el espíritu de la novela, que es gótica y tenebrosa, y que se puede leer como un paisaje más bien abstracto, con formas, cavernosa, con bastante contrastes de luz y sombra, con tonos sombríos. En las citas de la novela me concentraba en tomar aquellas descripciones de la atmósfera del paisaje, que me parecía que podían dar cuenta del estado anímico y ambiental de los personajes», cuenta a Télam la autora.

La mega pintura, y las citas del libro, fueron esparcidas por distintos puntos de este mega espacio cultural donde el Colón alberga, a la vista del público, las escenografías de sus puestas más famosas, desde Turandot hasta La Boheme.

«Cumbres envueltas en nubes o mostrando siluetas extrañas perdiéndose a veces ocultas por vapores que en ocasiones brillaban en el reflejo azul del aire», recita Gómez, sobre algunas de las citas que el público se encontrará en el lugar, también reflejadas en la pintura monumental. Y continúa: «Contemplando como el valle desaparecía en la oscuridad, las aguas juntándose con el cielo ofrecían un tono púrpura desvanecido. La última franja púrpura del día a lo ancho del melancólico Oeste se desvanece lenta». escribió Radcliffe en 1794.

«Toda la novela tiene un aspecto muy escenográfico, de castillos embrujados, de personajes malditos, de fantasmas y bosques con ramas retorcidas. Las ruinas de toda la parafernalia del gótico y que se ubique en el Colón Fábrica -donde se guardan y se exhiben las escenografías de las óperas del Teatro Colón- es muy adecuado», reflexiona.

El cierre oficial de la semana del arte –organizada por el Ministerio de Cultura junto con la Fundación Medifé– será con una performance titulada «Vivir Vende» de la Compañía Selección Natural de Mayra Bonard, el martes 4 de octubre a las 19, en Fundación Santander (avenida Paseo Colón 1380) en el marco de la muestra «Anfibios». La programación completa se puede consultar el sitio web de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

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