Cada año, miles de familias argentinas atraviesan todo lo que ocurre alrededor de un diagnóstico de alergia alimentaria y se trata de un recorrido que combina síntomas que preocupan al núcleo familiar e irritan al bebé, traduciéndose en visitas a la guardia, consultas médicas, estudios, cambios en la alimentación y estrés familiar.
Las alergias afectan a cientos de millones de personas en el mundo y las alimentarias son algunas de las causas más frecuentes de consulta médica en la infancia.
La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más frecuente en lactantes y se estima que afecta entre el 2% y el 5% de los menores de un año. Se aborda excluyendo de la alimentación todo alimento que contenga la proteína de leche de vaca (la lista es amplia) tanto del niño como de la madre, si se encuentra lactando.
Si el profesional de la salud así lo considera, pueden indicarse leches medicamentosas especialmente diseñadas para cubrir sus necesidades nutricionales.
Muchas veces, el camino además incluye trámites interminables para acceder a un tratamiento que en realidad la legislación nacional garantiza desde hace una década, pero sobre el que los sistemas de cobertura suelen presentar trabas y demoras infundadas.
Solo durante 2025, la Asociación Leches Medicamentosas intervino en más de 800 reclamos administrativos ante obras sociales y empresas de medicina prepaga y se vio en la necesidad de recurrir a 220 acciones judiciales para que niños y niñas con expresa indicación médica pudieran acceder a las fórmulas especiales que necesitan para su adecuado crecimiento y desarrollo.
En la Argentina, la Ley 27.305, sancionada 10 años atrás, garantiza la cobertura al 100% de las leches medicamentosas, sin embargo, nuevos datos de una investigación nacional muestran que el principal desafío ya no es el reconocimiento del derecho, sino lograr que ese derecho se cumpla de manera efectiva y sin demoras.la Ley 27.305 garantiza la cobertura de las leches medicamentosas. Agencia NA (Magnific)
Unos 150 profesionales de la salud (pediatras, gastroenterólogos y alergistas) y 166 cuidadores (padres y madres) de AMBA, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Mar del Plata, La Plata y otras ciudades bonaerenses fueron entrevistados por la consultora Ipsos y el informe demostró que, en los casos de APLV:
La mitad de las familias (47%) necesitó varias consultas médicas en pediatría y guardia hasta llegar al diagnóstico.34% de las familias no tiene acceso integral (que se desglosa en un 19%, a las que no se los cubre su OOSS o prepaga; 10%, que recibe menos unidades que las prescriptas; 4%, que accede a cobertura parcial del costo; y 1%, al que le cubren parcialmente el costo y solo a algunas de las unidades prescriptas)80% de los médicos conoce la Ley 27.305; el 20% restante, no.Entre quienes la conocen, aumentó del 38 al 49% el porcentaje que considera que la ley favorece la prescripción de las fórmulas especiales.La burocracia continúa siendo la principal barrera y llega a modificar la conducta médica.Las familias pueden esperar hasta 30 días entre la aprobación y la entrega del tratamiento.Cada vez menos cuidadores aceptan una negativa y se presentan más reclamos formales.Una realidad de miles de familias
«Ningún bebé debería depender de un abogado para acceder a la alimentación que necesita por indicación médica. Sin embargo, esa sigue siendo la realidad de miles de familias», expresó el Dr. Leandro Desplats, abogado y secretario general de la Asociación Leches Medicamentosas.
Desplats, quien acompaña y asesora en forma gratuita a familias que atraviesan desafíos de acceso, añadió: «La ley es clara, pero todavía hay padres y madres que deben reclamar o judicializar el derecho básico de sus hijos puedan alimentarse de acuerdo con la indicación prescripta por sus propios médicos».
Vivir esta situación años atrás, con el nacimiento de su hija, llevó a Leandro a formar la asociación para defender el derecho de las demás familias a acceder a lo que establece la ley.
«Estos datos locales demuestran que el desafío ya no pasa por convencer sobre la importancia de la ley. Hoy existe conocimiento y consenso entre profesionales de la salud y las familias. El desafío pendiente es transformar esa convicción en acceso oportuno, porque para un bebé con APLV cada día de demora tiene consecuencias, sufrimiento y potencial impacto en su crecimiento», dijo.
Fuente: NA
