La preocupación por la extinción humana ha tomado nuevos rumbos, especialmente en relación con el avance de la inteligencia artificial (IA). Recientemente, Jacob Coxon, un ingeniero de Anthropic, advirtió sobre una “posible extinción” de la humanidad en un plazo de cinco años, atribuyendo este riesgo a la incontrolabilidad de la tecnología emergente.
Por su parte, Timnit Gebru, reconocida investigadora en el campo de la IA, considera que el debate sobre la extinción es una distracción que desvía la atención de problemas más urgentes, como el desarrollo de armas autónomas. Esta perspectiva plantea un dilema sobre la verdadera naturaleza de los riesgos asociados con la IA.
En las últimas décadas, la narrativa de la extinción humana ha cobrado fuerza, a tal punto que hoy, aquellos que advierten sobre un inminente apocalipsis son escuchados con creciente seriedad. La sociedad muestra un interés por respuestas rápidas, cuestionando si realmente estamos ante un futuro sombrío o si se trata solo de una exageración mediática.
Gary Marcus, emprendedor tecnológico y analista, también comentó al respecto, señalando que ambas posturas predominantes sobre la extinción —la inminente y la optimista— son igualmente erróneas. A pesar de las inquietudes expresadas, parece que el apocalipsis se ha pospuesto, al menos por el momento.
Fuente: La Nación
