El desorden en el entorno puede complicar la realización de tareas cotidianas, según el psicólogo Joseph Ferrari, profesor de la Universidad DePaul de Chicago. En su artículo publicado en Psychology Today, Ferrari explica que no es necesario reorganizar toda la casa de una sola vez; pequeñas acciones pueden ser el primer paso para aliviar la tensión y facilitar el progreso.
La Interferencia del Desorden en la Productividad
Ferrari, conocido por su investigación sobre la procrastinación crónica, señala que las personas suelen buscar una organización que siga una secuencia lógica. Sin embargo, la acumulación de objetos puede interrumpir esta secuencia y dificultar la realización de actividades. El orden, por lo tanto, no solo ayuda a reducir la ansiedad, sino que también ofrece una sensación de logro.
Comenzar por Pequeñas Acciones
Para mejorar la organización, Ferrari aconseja iniciar con tareas sencillas. Completar una acción limitada puede generar confianza para abordar el siguiente paso. Además, el psicólogo enfatiza que mantener un gran número de pertenencias puede acarrear gastos innecesarios, sugiriendo que las personas deben «preservar los vínculos, no las reliquias».
Impacto en la Satisfacción Personal
En respuesta a un lector que cuestionó si las personas consideradas creativas pueden funcionar en entornos desordenados, Ferrari aclaró que, aunque existen excepciones, su investigación muestra que la acumulación suele interferir con la satisfacción vital. El desorden puede llevar a arrepentimientos por oportunidades perdidas, mientras que una vida organizada se traduce en beneficios personales.
Procrastinación y Perfeccionismo
Ferrari también abordó la conexión entre la procrastinación y las expectativas elevadas. Las personas que procrastinan a menudo se justifican afirmando que son perfeccionistas. Este fenómeno es objeto de estudio en sus libros, donde profundiza en cómo el perfeccionismo puede ser un obstáculo para la acción.
Estrategias para Ordenar Espacios y Mentes
Para comenzar a ordenar, Ferrari sugiere enfocarse en el presente y establecer objetivos concretos. Un cajón o un estante pueden ser puntos de partida efectivos. Este enfoque permite entender que la perfección no es necesario y que los errores son parte del crecimiento. Al igual que las flores, que requieren tanto sol como lluvia, el equilibrio es fundamental para el desarrollo personal.
Fuente: La Nación
