En un giro inesperado, Berenice Grigioni y Francisco Pesci decidieron cambiar radicalmente su estilo de vida. Vendieron su casa en La Plata y se mudaron junto a sus hijos a Traslasierra, donde encontraron la oportunidad de iniciar un nuevo capítulo familiar. En un terreno de una hectárea, crearon La Singladura, un complejo de cabañas que ha transformado su vida cotidiana.
Berenice, quien tenía una exitosa carrera como economista, y Francisco, un peluquero, tomaron esta decisión con la convicción de que habían adelantado su jubilación. “Adelantamos lo que queríamos hacer de jubilados: no sé si más tarde hubiéramos tenido la energía para armar esto”, comparte Berenice, quien destaca que el cambio les ha permitido ganar tiempo para disfrutar en familia.
La nueva vida en La Población, una pequeña localidad cordobesa, ha permitido a la pareja dedicar más tiempo a sus hijos. “Antes, a mis hijos los veía solamente de noche. Acá ganamos tiempo con ellos y también para nosotros, y eso es invaluable”, destaca Berenice. Ella ha sustituido sus compras de moda por actividades que enriquecen su vida, como la danza y el yoga.
El entorno también ha sido un factor clave en su adaptación. La belleza de las Sierras Grandes y la tranquilidad del lugar les han permitido construir una nueva red social. “Hicimos muchos amigos y recuperamos una vida social intensa, en buena medida junto a otros que llegaron al lugar con historias similares”, explica la pareja.
La historia de Berenice y Francisco es un reflejo de cómo la pandemia impulsó cambios inesperados. La venta de su casa en La Plata se vio afectada por el confinamiento, pero finalmente pudieron realizar la mudanza en julio de 2020. Desde entonces, han estado construyendo su sueño con esfuerzo y dedicación, y han logrado crear un refugio acogedor para quienes buscan una escapada en la naturaleza.
Las cabañas de La Singladura, diseñadas con un estilo rústico contemporáneo, prometen una experiencia única para los huéspedes. Cada suite cuenta con piscina privada y un desayuno gourmet, preparado con productos locales. “Nosotros construyendo cabañas en plena pandemia, cuando no se sabía qué iba a pasar con el mundo”, recuerda Francisco con una sonrisa.
El nuevo hogar de la familia no solo les ha brindado un cambio de paisaje, sino también una nueva forma de vivir, donde el tiempo y las experiencias compartidas están en el centro de su felicidad.
Fuente: La Nación
