Con la llegada de las bajas temperaturas, los expertos han señalado que los adultos mayores son uno de los grupos más susceptibles a sufrir complicaciones. Este fenómeno se debe a que, con la edad, el organismo presenta una disminución en su capacidad para conservar el calor y adaptarse a los cambios de temperatura.
Las personas de 65 años o más enfrentan un riesgo significativamente mayor de complicaciones durante los días fríos, especialmente aquellos con antecedentes de enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas.
El Dr. Washington Burgos, médico clínico, advierte que «con el paso de los años, el cuerpo pierde eficiencia para regular su temperatura». Además, muchos adultos mayores padecen enfermedades crónicas o utilizan medicamentos que pueden afectar su respuesta al frío, lo que convierte a las bajas temperaturas en una situación que requiere cuidados especiales.
Las bajas temperaturas pueden provocar la contracción de los vasos sanguíneos, lo que incrementa la presión arterial y pone al corazón bajo mayor esfuerzo. Este contexto también puede favorecer el desarrollo o el agravamiento de infecciones respiratorias.
Riesgo de deshidratación en invierno
Durante el invierno, la sensación de sed tiende a disminuir, aumentando el riesgo de deshidratación, especialmente en aquellos que toman ciertos medicamentos, tienen dificultades de movilidad o dependen de otros para acceder a líquidos y alimentos. Los síntomas de complicaciones pueden no ser evidentes, comenzando con confusión, somnolencia o cansancio excesivo.
Señales de alarma y prevención
Es crucial que, ante cualquier cambio en su estado habitual, se consulte de inmediato a un profesional. Las señales de alarma incluyen:
Somnolencia o desorientación.Debilidad marcada o dificultad para caminar.Escalofríos persistentes.Dificultad para respirar.Dolor u opresión en el pecho.Tos intensa o fiebre.Labios o dedos muy fríos o con coloración violácea.Cambios repentinos en su comportamiento habitual.
Para minimizar riesgos, se recomienda mantener una temperatura adecuada en el hogar, así como utilizar ropa abrigada en capas. Es fundamental que los adultos mayores mantengan hábitos saludables durante el invierno, evitando el aislamiento y la reducción excesiva de actividad física.
Además, se aconseja consumir líquidos frecuentemente, incluso sin sentir sed, y mantener una alimentación saludable y variada. El apoyo de familiares y cuidadores es esencial para detectar cambios en el comportamiento y el estado de salud.
Seguir estas recomendaciones sencillas puede ser vital para prevenir complicaciones y resguardar la salud de los adultos mayores en esta temporada invernal.
Fuente: NA
